viernes, 29 de julio de 2016

Como Evitar la Contaminación por Salmonella al Preparar los Alimentos

Todos deseamos ingerir alimentos saludables, no solo por los beneficios que puedan darle a nuestra salud, sino, porque llenen los requisitos de higiene y salubridad indispensables. Sin embargo, la salmonelosis, o contaminación por salmonella,  es una de las enfermedades de transmisión alimentaria más comunes y extendidas, y cada año se registran decenas de millones de casos en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud 

La mayoría de los casos de salmonelosis son leves, aunque, en ocasiones, la enfermedad puede causar defunción, si no es tratada y atendida de forma correcta. La Salmonella, bacteria responsable de la enfermedad, es omnipresente y resistente, pudiendo sobrevivir varias semanas en un entorno seco, y varios meses en agua. Existen diversas cepas de la enfermedad que por lo general  causan gastroenteritis, el cual  suele ser un trastorno sin complicaciones y no requiere tratamiento, aunque puede ser grave en los niños, los ancianos y los pacientes inmunodeprimidos.



La enfermedad se transmite principalmente, a través del consumo de alimentos contaminados de origen animal (principalmente huevos, carne, aves y leche), aunque también otros alimentos se han vinculado a la transmisión, incluidas hortalizas contaminadas por estiércol. También puede transmitirse entre las personas por vía fecal-oral. Además, se pueden producir casos cuando las personas entran en contacto con animales infectados, incluidas las mascotas. Generalmente, esos animales no presentan signos de la enfermedad.

Pero, ¿ cómo saber cuáles son los síntomas de la salmonelosis? Según, el Departamento de Salud del Estado de Nueva York,  las personas expuestas a la salmonella pueden presentar diarrea grave o leve, fiebre y en algunos casos, vómitos. Las infecciones en sangre pueden ser muy graves, especialmente en el caso de niños muy pequeños o personas de edad avanzada. Los síntomas generalmente aparecen entre uno y tres días después de la exposición.

Ahora, ya que sabemos que es la enfermedad, cuales son los síntomas y como se transmite, la pregunta obvia es: ¿cómo puedo evitar la contaminación por salmonella al preparar los alimentos?

Muchos organismos internacionales, promotores de la salud como la  FDA han implementado regulaciones para ayudar a impedir la contaminación de los huevos y otros  productos susceptibles de infección por Salmonella en las granjas, durante el transporte y el almacenamiento, pero somos nosotros,  los consumidores, quienes jugamos un papel clave para prevenir las enfermedades vinculadas con los alimentos.  Protegernos a  nosotros y a nuestras familias, a través del manejo seguro al comprar, almacenar, preparar y servir alimentos, disminuye el riesgo de contraer este tipo de enfermedades. De modo, que la prevención es sumamente importante.



A continuación, algunas sugerencias claves para evitar la contaminación por salmonella al preparar los alimentos:

ü  Mantener la higiene, esto incluye, lavar cuidadosamente las frutas y hortalizas, especialmente si las consume crudas. De ser posible, las hortalizas y las frutas se deberían pelar.

ü  Separar los alimentos crudos de los cocidos.

ü  Cocer totalmente los alimentos y asegurarse de que estén aún calientes al servirlos. 

ü  Mantener los alimentos a temperaturas seguras.

ü  Utilizar agua e ingredientes crudos seguros.

ü  Practicar una buena higiene personal, especialmente, lavarse las manos  a fondo frecuentemente con jabón, en particular después de haber tenido contacto con  mascotas o animales de granja o haber ido al baño.

ü  Evite consumir hielo a menos que esté hecho con agua potable.

ü  Si el agua potable es de seguridad dudosa, hiérvala o, si no fuera posible, purifíquela con un desinfectante fiable de liberación lenta (habitualmente disponible en farmacias).

ü  Envuelva las carnes frescas en bolsas de plástico en el mercado para evitar que la sangre escurra sobre el resto de los alimentos.

ü  Refrigere los alimentos de inmediato, minimice su estadía a temperatura ambiente.

ü  Una vez utilice los mostradores para la preparación de alimentos y las tablas para cortar los mismos, es necesario lavarlos de inmediato para así evitar la contaminación cruzada con otros alimentos.

ü  Evite comer carnes crudas o poco cocinadas.

ü  Asegúrese de que los alimentos alcancen la temperatura correcta de cocción interna, especialmente cuando utilice hornos microondas.

ü   Evite comer huevos crudos o alimentos poco cocidos que contengan huevos crudos.

ü  Evite utilizar leche cruda.


Siguiendo estas sencillas recomendaciones y haciendo de su práctica un hábito en tu vida cotidiana, garantizaras que tus alimentos sean inocuos y seguros, y evitarás la contaminación por salmonella al preparar los alimentos. ComeMejor te recuerda que prevenir es mejor que lamentar. 

Fuentes: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs139/es/
http://www.health.ny.gov/es/diseases/communicable/salmonellosis/fact_sheet.htm
http://www.fda.gov/Food/ResourcesForYou/Consumers/ucm278821.htm

domingo, 24 de julio de 2016

Come alimentos fermentados y vivirás más


En mi nevera nunca puede faltar una buena remesa de Yogures, quesos fuertes, Chucrut (sauerkraut), y otras guarrerías "vivas" diversas.

He dicho "vivas", si, ya que todos estos alimentos (y muchos más que vas a descubrir en este artículo) están literalmente llenos de bacterias vivas. ¿Y qué no es el cuerpo, sino un receptáculo de bacterias?

Todo lo que sea fermentado....me gusta (incluso la cerveza, claro está).

Ingerir este tipo de alimentos tiene muchas virtudes para el organismo:

La primera de ellas (para mi la más importante, y sino echad un vistazo a lo que dicen en la revista Muy Interesante) es mejorar nuestra flora intestinal ya que contienen probióticos, unas bacterias vivas muy graciosas, las cuales nos permiten ir mejor al baño todos los días y absorber los nutrientes que contienen los alimentos.

La segunda, la fermentación es un proceso que además incrementa las cantidades de dichos nutrientes e incluso hace aparecer algunos que antes no existían. Para colmo, según estudios como el que aparece en The american Journal of clinical nutrition los niveles de las vitaminas B12, B6 y K (entre otras) aumentan si los comparamos con la leche sin fermentar.

Ah, y también este proceso, concretamente con el yogur, ayuda contra la diabetes tipo 2, el sobrepeso, y hasta el estrés.

Por cierto, hablando de la leche, ¿Sabías que también es un alimento vivo? Si, hasta que se somete al famoso uperisado ( UHT), que mata por completo todo lo que tiene. Desde ComeMejor recomendamos ingerir la leche pasteurizada, que a pesar de tener una duración mucho menor que la uperisada, mantiene aun parte de las bacterias tan preciadas para nuestro intestino. Si dejas este tipo de leche una semana en el frigorífico verás cómo se transforma, por arte de magia, en un sabroso requesón.

Volviendo a nuestros fermentados, aparte de los yogures existen otros alimentos menos conocidos en la cultura hispanohablante como por ejemplo:
  • El chucrut: también conocido como sauerktraut en la cocina alemana o choucroute en la francesa,  que se obtiene de la fermentación de las hojas de col con salmuera (agua con sal). Se consigue una maraña fibrosa y levemente ácida que queda muy bien con salchichas, carnes de cerdo en general o , porqué no, con hamburguesas. Lo mejor de todo, es que se puede hacer en casa. En Comemejor te presentamos una receta para que seas autosuficiente: 
  • El Kimchi en la cocina asiática, especialmente en la koreana. Uno de mis preferidos. Se elabora a partir de col china, nabo, pepinos junto con salmuera, ajo, chiles picantes molidos, cebolla y unas cuantas cosas más. Ojo que pica. Lo podéis encontrar ya preparado en multitud de establecimientos orientales, aunque recomiendo que os paséis por algún restaurante Koreano de calidad. Además de estar riquísimo, el kimchi es un producto indicado para prevenir la aparición de un odioso amigo, el Helycobacter pylori, que incluso puede llegar a provocar cancer de estómago. Para muestra, el artículo que aparece en la librería nacional de medicina de los estados unidos o incluso en la propia Wikipedia.
  • El miso, especialmente en la cultura japonesa. ¿No os habéis tomado nunca una sopa Miso? Digamos que el proceso es "parecido" al del queso o el del yogur. Se le pone un cultivo a la soja y se deja fermentar durante un tiempo. A lo mejor alguno de vosotros se horroriza al saber que es el hongo Aspergillus (una variante) el responsable de este proceso.
  • El Kefir, un primo hermano del yogur que fermenta la leche a partir de un hongo con forma de coliflor. Su preparación es tremendamente sencilla: Lavar el hongo, meterlo en leche entera y dejarlo fermentar a temperatura ambiente hasta conseguir la densidad y acidez deseada (uno o dos días). Buscad a alguien que os lo regale. Su origen es un poco incierto, lo único que se sabe con seguridad es que proporciona un sinfín de cosas buenas.
Y no quiero terminar este artículo sin mencionar un gran desconocido....El hongo Kombucha.

Se cree que el origen de este señorito es Ruso (o Chino, o Japonés...), el caso es que se dedica a fermentar un buen té negro con azucar, y lo que consigue es un líquido de sabor similar a la sidra, con un gran cantidad de proteasa, amilasa, catalasa, vitaminas de todo tipo, ácido láctico, tartárico, málico y el batallón entero de probióticos. Lo mejor de todo, se regala. Lo peor, que para su elaboración en casa hay que ser bastante higiénicos, y es fácil que por un descuido se te eche todo a perder, además no puede tocar elementos metálicos en ningún momento.

Como ves, los alimentos fermentados son la verdadera fuente de la inmortalidad.

Desde ComeMejor te recomendamos algunas de nuestras recetas:


¡¡Hasta pronto!!